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Excursión Peñas Negras

Kaixo tropa!

Aquí volvemos de nuevo, a la carga como siempre. La verdad es que mereció la pena el madrugón del domingo, porque... ¡¡vaya pedazo excursión hicimos!!

Salimos en autobús prontito, sobre las 9:30 de la mañana y luego nos montamos en el funicular. Allí aprendimos cómo funcionaba y después de llegar a la Reineta, anduvimos con otro grupo eskaut que también se iba de salida por la Arboleda. Desde ahí anduvimos hasta el chaparral y al centro de interpretación, pero los monitores nos llevaron por un camino diferente a la carretera y aprendimos a seguir las pistas de los caminos de montes por las balizas y los diferentes colores. luego no paramos de buscarlas jajaja. Por el camino, vimos diferentes huellas de animales y también sus excrementos y Eneko nos enseñó a distinguirlos. La verdad es que acertamos diferenciandolos, porque vimos huellas de caballos y de águila y luego pudimos verlos.

Anduvimos bastantes cuestas y ya empezábamos a notar un gusanito en la tripa, cuando nos encontramos con una fuente natural y con un katilu de los mineros. ¡qué fresquita estaba el agua! Seguimos subiendo y llegamos a una explanada a tope de nieve donde empezamos a hacer un muñeco de nieve, pero... acabamos con una guerra de bolazos jejeje. Después de un merecido hamaiketako, avistamos el Ganerantz no muy lejos, y nos dijimos que subiríamos en otra ocasión. Seguimos hacia Peñas Negras y vimos la cumbre que dijeron los monis: ¡qué alto estaba! Mientras Ana nos cantaba canciones para animarnos a subir la gran y empinada pendiente, Eneko iba abriendo camino hasta que llegamos a un riachuelo.

Él fue delante y se mojó hasta las rodillas. Entonces, tuvimos que hacer un puente con palos de madera y anduvimos asegurándolo. Luego, entre Ana y Eneko nos ayudaron a pasar por el puente sujetándonos. Ahí empezó la ascensión más dura. Con una inclinación muy alta, subimos con gran esfuerzo y... ¡llegamos a la cima!

Allí fue donde comimos y después de descansar un poquito, empezamos a bajar y todavía nos paramos a jugar un ratito debajo de un arco y con la nieve.

En el autobús de vuelta, algunos se durmieron, pero los que estábamos despiertos matamos el rato contándonos adivinanzas.

De la tierra voy al cielo
y del cielo he de volver;
soy el alma de los campos
que los hace florecer.
(El agua)

Ya llegamos a portu, con los padres y las madres esperando y con ganas de la siguiente salida.

¿A dónde iremos?

Aquí podéis encontrar las fotos del domingo o entrando en nuestro Flickr (arriba de la página a la derecha)

Eneko eta Ana, Beti Prest